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La coordinación del
transporte metropolitano empieza a construirse realmente, a partir del
14 de febrero de 1991, con la aprobación por parte de la
Generalitat Valenciana de la ley 1/91 de Ordenación del Transporte
Metropolitano, por la que se establece la elaboración de un Plan de
Transporte Metropolitano, como marco para la coordinación de los
distintos servicios de transporte público y la implantación de un
sistema tarifario integrado.
El ámbito de aplicación de esta ley es la ciudad de Valencia y los
municipios de su entorno, siendo los servicios de transporte público
afectados todos los interiores a dicha área: transporte urbano regular
de autobús de Valencia (EMT), servicios de Metro Valencia (FGV)
interiores al área; servicios de RENFE interiores al área, y los
servicios regulares interurbanos de autobús.
Al amparo de ley 1/91 se crea la Comisión del Plan de Transporte
Metropolitano, presidida por el Conseller de Obras Públicas y con la
alcaldesa de Valencia como vicepresidenta, realizándose los primeros
avances en la coordinación de los sistemas de peaje, aunque los aspectos
financieros quedan postergados a la aprobación del Plan de Transportes.
En este sentido, a partir de dicha Ley, entre 1992 y 1993 se
lleva a cabo la redacción del Avance del Plan de Transporte
Metropolitano, aunque no será hasta el 1 de abril de 1996,
tras firmarse el primer convenio entre el Conseller de Obras
Públicas, Urbanismo y Transportes de la Generalitat Valenciana y la
Alcaldesa de Valencia, cuando se establecerá realmente un sistema de
coordinación tarifaria entre EMT y Metro, en el ámbito de la zona A.
Esta integración se llevó a cabo mediante la puesta en funcionamiento de
títulos de coordinación, de utilización indistinta en ambos modos dentro
del área urbana central, y con posibilidad de transbordo gratuito entre
las redes de transporte de ambas empresas y dentro de cada red: BONO-10,
válido para 10 viajes con transbordo; T-30 y T-30 JOVE, validez por 30
días sin límite de número de viajes, y T-1, válido por un día sin límite
de viajes en ambos modos.
En junio de 1999, la Comisión del Plan de Transportes, aprobó la
“Estrategia para el Transporte Metropolitano del Área de Valencia”.
En este documento se fijan como instrumentos para fomentar el uso del
transporte público: la Extensión de la Integración Tarifaria al
conjunto del Área de Transporte Metropolitano, la mejora de la
Coordinación de Modos y Servicios para facilitar al usuario las
posibilidades de intercambio entre redes, y el establecimiento de una
imagen de red común para los servicios interurbanos de autobús. El
citado documento recomendaba igualmente la creación de una Entidad
gestora del transporte metropolitano.
Para avanzar en esta imagen de red común, la Generalitat
Valenciana creó una nueva imagen de marca de la que es titular –
MetroBus – para el conjunto de servicios interurbanos por carretera
considerados de interés metropolitano. A dicha marca se adhieren
todas las empresas que prestan servicios de transporte público de
autobús en este ámbito, mediante la firma de unos Contratos-Programa
entre la Generalitat Valenciana y las empresas operadoras, por las que
éstas se comprometen a adaptar todos sus vehículos a la imagen y
señalización común definida por la Generalitat para MetroBus. La
Generalitat, por su parte, se compromete a aportar las ayudas
necesarias para adaptar los autobuses que en esos momentos están en
servicio a niveles mayores de calidad, mediante un Plan de Renovación de
Imagen y de Reconversión de flota y, finalmente, para adquirir e
instalar un sistema magnético de peaje.
Todo ello permitió iniciar,
a partir del 30 de enero de 2000, la segunda fase de Coordinación
Tarifaria, ampliando la integración tarifaria al resto del Área de
Transporte Metropolitano de Valencia, coordinando los servicios de la
zona urbana de Valencia de EMT y Metro (ya integrados tarifariamente
entre sí), con los exteriores de estos modos y los servicios de autobús
de ámbito metropolitano.
La extensión de la integración tarifaria a la totalidad del Área de
Transporte Metropolitano de Valencia se realizó estableciendo un
sistema tarifario zonal común para todos los operadores, similar al
de FGV, y la creación de un nuevo título de integración (Abono
Transporte), válido para todos los operadores integrados (EMT,
MetroValencia y MetroBus), que en el caso de la zona A vino a sustituir
a la anterior T-30.
Finalmente, todo este proceso, a veces lento y complejo por la
diversidad de agentes que se ven involucrados (administraciones,
operadores, usuarios, etc.), recibió un empuje definitivo con la
aprobación de la Ley 9/2000 de la Generalitat Valenciana de fecha 23
de Noviembre de 2000, por la cual se crea la Entitat de Transport
Metropolità de València.
La Entitat sustituye de este modo a la hasta entonces operativa
Secretaría General del Plan de Transportes, con el fin de ser un agente
más ágil que dinamice y consolide un auténtico Sistema de Transportes
integrado en el Área. Siendo por ello su objetivo profundizar en una
doble vertiente: por una parte, mediante su ampliación territorial (a
otros municipios) y, de otro lado, impulsando también una ampliación
funcional (a otros operadores y servicios, a otros títulos y a otras
administraciones,…).
La Entitat, en su primer Consejo de Administración, de 26 de febrero de
2001, nombra al Director y, de acuerdo con el expediente de regulación
de empleo del Consorcio Valenciano de Transportes (CVT), incorpora a su
plantilla, a partir del primero de mayo de 2001, 34 trabajadores de la
citada empresa.
Inicialmente, la Entitat arranca de manera provisional en las oficinas
de la sede de la propia CVT, a las que se tiene que añadir además un
piso de oficinas ubicado en la avenida Catalunya, próximo a la COPUT,
hasta que finalmente, el 1 de agosto de 2002, se inaugura oficialmente
el edificio de la nueva sede en Burjassot.
El inmueble, propiedad de la Generalitat Valenciana y catalogado por el
Ayuntamiento de Burjassot bajo el grado de protección PIB, es
reconstrucción de un edificio antiguo cuyo solar se encuentra limitando
con el aparcamiento de la nueva estación de Empalme, el bucle de cambio
de sentido del tranvía y la nueva avenida de Enric Valor, continuación
en Burjassot de la avenida de Nicasio Benlloch de València.
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